sábado, 24 de mayo de 2008

Violencia y discapacidad


Por Graciela Muñiz* | 15.5.2008

En estas reflexiones intento condensar a través del relato de una historia de vida el drama que viven las mujeres discapacitadas y víctimas de la violencia. Para hacer visible esta realidad, debemos enfrentarnos con mecanismos de negación sociales, económicos, políticos y jurídicos responsables de que este grupo padezca de una indefensión tangible.

A los diecisiete años Gladys, empleada doméstica desde los doce comienza con un cuadro de excitación psicomotriz, es agresiva de hecho y de palabra. Concurre al hospital acompañada de su madre y diagnostican un posible proceso esquizofrénico ya que presenta trastornos sensoperceptivos- alucinaciones visuales (dice ver a su patrón vestido con mortaja deambulando por la casa) y alucinaciones auditivas (expresa que el televisor y la radio le dicen cosas que debe realizar contra su voluntad).

Lo que importa es lo que ella relata, no tiene relevancia que sea real o alucinado. La realidad psíquica tiene su verdad, las alucinaciones e ideas delirantes son lo que ella tiene para contar, lo que le pasa.

Su infancia y adolescencia fueron atravesadas por una violencia difícil, imposible de soportar por el sadismo y agresividad a que fue sometida esta niña-mujer-pobre.

Desde los cinco años fue abusada por su padre con la complicidad indiferente del grupo familiar. A los doce años fue ''entregada'' para trabajar en un entorno que sin tener en cuenta su edad, fragilidad y su evidente silencio e introversión como síntoma de lo que se avecinaba la somete nuevamente a un calvario que terminaría por destruirla física y mentalmente. Su patrón al igual que su padre la viola, amenazando autoritariamente a esta joven paralizada por el miedo y la impotencia.

Está claro que su psiquismo solo pudo escapar de esta violencia esclavizante estallando, pero estalló cuando ya era tarde, cuando violencia y discapacidad, discapacidad y violencia se complotaron para aislarla del sistema, de una sociedad y un entorno que la condujo a la única salida posible para soportar tanta violencia, la enajenación mental.

De acuerdo con el Art. 1 de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos ''Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...'' ¿Están incluidos en estos derechos Gladis y miles, millones de mujeres que en nuestro país y en el mundo padecen iguales vejámenes?. Lamentablemente la violencia contra la mujer con el agravante de la discapacidad ha sido y es parte de la cotidianeidad. Se les pega, se abusa de ellas sexualmente, se las viola, se las mutila.

Sin embargo estos crímenes de la vida diaria, perpetrados la mayoría de las veces en el seno de la familia y la comunidad no han sido percibidos como derechos humanos. Poner sobre la mesa la violencia específica sobre mujeres con discapacidad hace mas urgente e importante la lucha por eliminar estas prácticas. Desde allí será posible avanzar en la defensa de la dignidad de todos los seres humanos.

Nos quedamos con una pregunta. ¿Gladys, en otras circunstancias socioambientales, podría haber evitado la discapacidad que hoy padece?

*Defensora Adjunta de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

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