jueves, 30 de octubre de 2008


En el marco del 3er Foro Regional Humanista
www.forohumanistalatinoamericano.org

la mesa 'Violencia de Género' organiza
, junto a Generacion NV:

CINE DEBATE CON LA PELÍCULA
'Te doy mis ojos'
02/11
en espacio Caos Qultural
Av. Directorio 2715

16 hs.
Entrada libre y gratuita

'Es menester de esta mesa de trabajo subrayar todos los tipos de violencia ejercidos hacia el género femenino, profundizarlos, trabajar conjuntamente en la concientización del cambio, en la búsqueda de una nueva identidad que sirva de base para la transformación social que tenga como uno de los valores centrales el respeto por el universo de lo masculino y por el universo de lo femenino en equidad, que construya la complementación desde la diferenciación en pos de una nueva forma de relacion entre los géneros'.


Contacto
mesadegenero.foro@gmail.com
generacion_nv_@hotmail.com

Coordinación
Sol Toledo, toledo_sol@hotmail.com, Argentin

jueves, 5 de junio de 2008

A metros de la General Paz


La provincia de Buenos Aires es zona caliente para la trata de personas con fines de explotación laboral y sexual. No hay cifras, pero de acuerdo a estudios exploratorios las mujeres son captadas en otras provincias y llevadas a prostíbulos bonaerenses, o reclutadas en Buenos Aires para enviarlas a España y otros destinos.
En la región bonaerense ese crimen afecta a cientos de víctimas, la mayoría es forzada a ejercer la prostitución, pero en los últimos años ha crecido la explotación laboral, según el Estudio Exploratorio sobre Trata de Personas en Argentina y otros países, realizado por OIM en 2006. Buenos Aires es sobre todo el lugar de destino para víctimas de trata reclutadas en el interior del país y también en países limítrofes como Paraguay y Bolivia. En los últimos dos años aparecieron en la región reclutadores que llevan a las mujeres esclavizadas a España. Se observa además que los regentes de prostíbulos reclutan mujeres personalmente, a través de sus empleados o utilizando a las víctimas explotadas sexualmente en sus locales. Inclusive se identificaron reclutadores comisionistas, que captan mujeres en los lugares de reclutamiento y luego las envían solas o viajan con ellas a los prostíbulos bonaerenses.

Entonces cabe un gran interrogante, nuestro género nos condiciona? en que momento dejamos de ser seres humanos y pasamos a ser la esclava de...? Esto habla muy mal de nosotros como individuos porque con nuestro silencio contribuimos a estas bestialidades... es hora de DESPERTAR!!!

fuente info: Artemisa
Foto: AMMAR

sábado, 24 de mayo de 2008

Violencia y discapacidad


Por Graciela Muñiz* | 15.5.2008

En estas reflexiones intento condensar a través del relato de una historia de vida el drama que viven las mujeres discapacitadas y víctimas de la violencia. Para hacer visible esta realidad, debemos enfrentarnos con mecanismos de negación sociales, económicos, políticos y jurídicos responsables de que este grupo padezca de una indefensión tangible.

A los diecisiete años Gladys, empleada doméstica desde los doce comienza con un cuadro de excitación psicomotriz, es agresiva de hecho y de palabra. Concurre al hospital acompañada de su madre y diagnostican un posible proceso esquizofrénico ya que presenta trastornos sensoperceptivos- alucinaciones visuales (dice ver a su patrón vestido con mortaja deambulando por la casa) y alucinaciones auditivas (expresa que el televisor y la radio le dicen cosas que debe realizar contra su voluntad).

Lo que importa es lo que ella relata, no tiene relevancia que sea real o alucinado. La realidad psíquica tiene su verdad, las alucinaciones e ideas delirantes son lo que ella tiene para contar, lo que le pasa.

Su infancia y adolescencia fueron atravesadas por una violencia difícil, imposible de soportar por el sadismo y agresividad a que fue sometida esta niña-mujer-pobre.

Desde los cinco años fue abusada por su padre con la complicidad indiferente del grupo familiar. A los doce años fue ''entregada'' para trabajar en un entorno que sin tener en cuenta su edad, fragilidad y su evidente silencio e introversión como síntoma de lo que se avecinaba la somete nuevamente a un calvario que terminaría por destruirla física y mentalmente. Su patrón al igual que su padre la viola, amenazando autoritariamente a esta joven paralizada por el miedo y la impotencia.

Está claro que su psiquismo solo pudo escapar de esta violencia esclavizante estallando, pero estalló cuando ya era tarde, cuando violencia y discapacidad, discapacidad y violencia se complotaron para aislarla del sistema, de una sociedad y un entorno que la condujo a la única salida posible para soportar tanta violencia, la enajenación mental.

De acuerdo con el Art. 1 de la Declaración Internacional de los Derechos Humanos ''Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos...'' ¿Están incluidos en estos derechos Gladis y miles, millones de mujeres que en nuestro país y en el mundo padecen iguales vejámenes?. Lamentablemente la violencia contra la mujer con el agravante de la discapacidad ha sido y es parte de la cotidianeidad. Se les pega, se abusa de ellas sexualmente, se las viola, se las mutila.

Sin embargo estos crímenes de la vida diaria, perpetrados la mayoría de las veces en el seno de la familia y la comunidad no han sido percibidos como derechos humanos. Poner sobre la mesa la violencia específica sobre mujeres con discapacidad hace mas urgente e importante la lucha por eliminar estas prácticas. Desde allí será posible avanzar en la defensa de la dignidad de todos los seres humanos.

Nos quedamos con una pregunta. ¿Gladys, en otras circunstancias socioambientales, podría haber evitado la discapacidad que hoy padece?

*Defensora Adjunta de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires.

Links relacionados

''La mayoría de las mujeres con discapacidad vive en condiciones de pobreza''

Artemisa Noticias

miércoles, 9 de abril de 2008

Diputados aprobó por amplia mayoría la ley que penaliza la trata de personas


La Cámara de Diputados aprobó esta noche en general el proyecto de ley que castiga la trata de personas para fines de explotación tanto sexual, laboral, extracción de órganos o de sumisión a la servidumbre, con penas que van de tres a quince años de prisión.

Claudio Lozano, de Proyecto Sur, que llevó al recinto la postura de la Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina (AMMAR), manifestó dudas sobre el tema del consentimiento, postuló incorporar "el reconocimiento expreso para que las organizaciones sociales puedan convertirse en querellantes" y por ello pidió el regreso del proyecto a comisión.

Por su parte, los opositores, denunciaron ante la Cámara presunta complicidad entre la Policía Federal y algunas redes de prostitución. Gil Lozano planteó, además, la necesidad de aprobar por ley la creación de un "comité de protección para las víctimas" en el marco de la ley.

La norma establece para el delito una pena de 3 a 6 años, que puede elevarse a 10 si el culpable fuese familiar directo o cónyuge de la víctima. En el caso de las personas explotadas sean menores de edad, la pena aumenta a 15 años de cárcel.

Los opositores a la ley cuestionaron, en especial, el artículo que establece que para comprobar el delito en el caso de mayores de edad tiene probarse que las víctimas fueron reclutadas mediante "engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad o pagos".

Las víctimas, según diferentes organizaciones sociales, se niegan a declarar ante la Justicia y realizar acusaciones por miedo a represalias. Por eso reclamaron una protección a las víctimas de la misma categoría como la protección de testigos.

Cuando no queden mujeres


Lo llaman ‘feticidio’ y es una forma de eliminación prenatal de las mujeres que, gracias a las técnicas de determinación del sexo del bebé durante el embarazo, ha disparado el número de abortos selectivos en países como India, Bangladesh, China, Taiwán o Pakistán, donde la violencia contra las mujeres alcanza sus cotas más altas. Aquí, la tradición de siglos de discriminación femenina se alía con las nuevas tecnologías, de forma que el rechazo hacia las mujeres ha derivado en una brecha demográfica que se traduce en la ausencia de cerca de cien millones de féminas.

La situación no es nueva. Diversas organizaciones no gubernamentales, incluso la propia ONU, llevan décadas denunciando un hábito que no sólo viola los derechos fundamentales de la mujer, sino que ha diezmado la población femenina de forma preocupante. La ONG One World Asia afirma que en India hay entre 35 y 40 millones menos de mujeres que de hombres y que el feticidio femenino afecta a unos 500.000 bebés al año. La proporción de niñas menores de seis años lleva disminuyendo desde 1970 en India, un país en el que ni siquiera la ley de 1994, que impide la utilización de las técnicas de diagnóstico prenatal con fines selectivos, es capaz de evitar los abortos femeninos masivos.

Los primeros censos llevados a cabo en la India a principios del siglo XX ya revelaron un incipiente déficit de mujeres. Hoy, un siglo después, el desequilibrio es mucho más pronunciado. Si la población india se ha multiplicado por cinco, la falta de mujeres se ha ido acentuando hasta dejar el ratio entre hombre y mujeres en 800-1.000. Mientras, en China, la ONU ya denunció que el 97,5% de los bebés abortados son niñas. Según un informe de la International Humanist and Ethical Union, el Gobierno chino, el mismo que impuso la Política del ‘Hijo Único’, prevé que en el año 2020 haya 40 millones de hombres jóvenes solteros a causa del ‘sex ratio’ adverso. Son los llamados ‘ramas desnudas’.

En estados indios como Punjab, el mayor déficit de mujeres en las generaciones más jóvenes confirma la eliminación de las niñas en los últimos años. El impacto social de este desequilibrio demográfico es innegable. Los demógrafos advierten que en los próximos 20 años el mercado marital acusará una manifiesta escasez de novias reafirmando lo que hoy es una realidad: Asia es el continente más masculino del mundo. Los peligros a los que se enfrenta una sociedad tan descompensada son aterradores. Las mujeres son cada vez más susceptibles de ser explotadas como trabajadoras sexuales y las violaciones no dejan de aumentar. Además, en las zonas rurales, donde el número de mujeres casaderas tiende a decrecer, las que se desposen serán cada vez más jóvenes y el secuestro y venta de niñas (el precio de una novia oscila entre 10.000 y 5.000 rupias –entre 95 y 200 euros) puede convertirse en algo cada vez más habitual.

La ecografía, un arma de doble filo

Paradójicamente, la ecografía ha relegado su función de análisis precoz del feto en beneficio de la mujer para pasar a convertirse en un arma letal contra el conjunto de la población femenina. A pesar de las medidas de las autoridades que prohíben estrictamente el aborto selectivo (el aborto es legal en India desde 1971 hasta la vigésima semana de embarazo bajo cuatro supuestos), existe una complicidad silenciosa de la mayor parte de la población que no sólo tolera la selección prenatal, sino que la practica de forma más o menos encubierta. Bénédicte Manier menciona en su libro Cuando las mujeres hayan desaparecido un estudio publicado en 2006 por la revista médica The Lancet, según el cual unas 500.000 niñas son objeto de eliminación prenatal cada año en India, aunque esta cifra -muy discutida- puede llegar a ser diez veces mayor según otros estudios de campo.

Esta aceptación generalizada ha fomentado la proliferación de clínicas privadas dotadas de equipos de técnicas de diagnóstico prenatal que practican abortos femeninos indiscriminados en los que los ‘profesionales’ sanitarios, completamente contrarios a la ética médica, han encontrado un auténtico filón. Así, ecografía y aborto constituyen el negocio lucrativo perfecto. Se estima que en India hay registradas entre 30.000 y 35.000 clínicas de este tipo. Hasta los pueblos más remotos gozan de fácil acceso a la ecografía para deshacerse de las niñas obviando las restricciones legales y médicas de los centros homologados estatales. Tan arraigado es el rechazo a las niñas que en muchas ocasiones es la propia dai, la comadrona tradicional, la que se encarga personalmente de matar al bebé si es niña. En otras, a las recién nacidas se las privan de atenciones básicas para provocarles la muerte o se las abandona directamente.

Mujeres no, gracias

En India, el país de los nuevos centros comerciales al estilo occidental contrasta con el de las profundas e inmutables tradiciones feudales. Las mujeres siguen siendo ciudadanas de segundo orden, con menos derechos y libertades que los hombres en una sociedad eminentemente masculina. La mujer ha sido y sigue siendo una carga para los suyos. Traer al mundo una niña sólo trae complicaciones a diferencia de un varón, que preservará el nombre de la familia, cuidará de ella y será, a buen seguro, una fuerza de trabajo mucho mayor. Desde tiempos ancestrales la mujer pasa a ser ‘propiedad’ de su marido a partir del matrimonio y se supone que se preocupará por la familia política en lugar de por la suya propia. Además, la mujer trae incorporado el inconveniente de la dote, pago, en ocasiones difícil de afrontar, que la familia de la novia tiene que realizar a la del novio.

Las sociedades patriarcales son especialmente violentas con el género femenino. Las presiones a las que se ven sometidas durante el embarazo han favorecido la implantación progresiva de una mentalidad misógina entre las propias mujeres. Cada vez es más frecuente culpabilizar a las madres por dar a luz a una niña y se las martiriza por ello. En ocasiones tienen que soportar palizas, maltratos por parte de la familia e incluso el abandono del marido por no hacer lo que debía, que es parir un varón. Cuando una pareja tiene un niño se la felicita, sin embargo cuando son padres de una niña, se la consuela por tremenda desgracia. Es este contexto, evitar traer al mundo una mujer se puede entender como librar, tanto a madre como a hija, de una vida aún más desdichada.